HABITARSE
El espacio no solo se habita. También participa en cómo atendemos, percibimos y nos relacionamos con nuestra experiencia.
Esta relación no es automática ni igual para todas las personas. Lo que un lugar permite depende de sus condiciones espaciales, sociales y ambientales, pero también de que existan oportunidades reales para reconocer sus cualidades, comprender cómo nos afectan, utilizarlas y elegir cómo relacionarnos con el lugar.
Habitarse investiga cómo el espacio público puede ampliar esas oportunidades. Para ello crea y evalúa pequeñas intervenciones vinculadas a lugares concretos —preguntas, señales, recorridos o invitaciones sensoriales— que proponen detenerse, observar, escuchar, reconocer cómo respondemos, contemplar y reflexionar.
Es un proyecto-plataforma independiente de investigación, representación y diseño, con vocación transdisciplinar. Se fundamenta en conocimientos procedentes de la salud pública, la psicología ambiental y la investigación sobre atención y restauración, y se alinea con el marco general de promoción de la salud de la OMS. Integra estos conocimientos en experiencias urbanas concretas, accesibles y evaluables, diseñadas para producir nueva evidencia urbana.
Evidencia existente. Aplicación urbana nueva. Evaluación rigurosa.
La ciudad como espacio de práctica
La investigación urbana ha estudiado extensamente cómo los entornos pueden favorecer o perjudicar la salud, la actividad física, el estrés, la restauración, la atención y la interacción social. Habitarse abre una pregunta complementaria:
¿Puede la ciudad dejar de ser únicamente un conjunto de condiciones que actúan sobre nosotros y convertirse también en un lugar donde aprendemos a reconocer, interpretar y utilizar conscientemente esas condiciones?
Esta mirada permite pensar calles, plazas, parques, recorridos y equipamientos no solo como infraestructuras físicas, sino también como soportes cotidianos para ejercitar capacidades humanas y colectivas.
Habitarse incorpora también una dimensión compartida: leer colectivamente un lugar, comparar experiencias y hacer visibles distintas formas de percibirlo y habitarlo. La experiencia consciente del entorno no sustituye la acción urbana, pero puede aportar nuevas formas de comprenderla e informarla.
Pausar · Observar · Escuchar · Caminar · Contemplar · Explorar · Registrar
Devolver la atención al lugar
Habitarse convierte sus fundamentos en acciones sencillas. Una pregunta puede invitar a observar una sombra; una señal, a distinguir el sonido más lejano; un recorrido, a comparar cómo cambia nuestra experiencia entre un lugar y otro.
Estas pequeñas intervenciones adquieren sentido porque están vinculadas a lo que puede percibirse en ese lugar concreto. No buscan retener la mirada como un mensaje publicitario:
Capturan únicamente la atención necesaria para devolverla al lugar.
Una experiencia breve puede modificar aquello a lo que atendemos y cómo percibimos un lugar en ese momento. Eso no equivale todavía a desarrollar una capacidad duradera. Hablar de aprendizaje exige repetición, reflexión, seguimiento, menor dependencia de la intervención y transferencia a otros contextos.
Lo que la evidencia permite afirmar —y lo que Habitarse investigará
Habitarse no parte de cero. Sabemos que las condiciones físicas, sociales y ambientales influyen en la salud y en la experiencia cotidiana. También sabemos que determinados entornos pueden favorecer restauración, reducción del estrés y bienestar, y que orientar deliberadamente la atención puede cambiar aquello que una persona observa y algunos componentes de su experiencia inmediata.
La Carta de Ottawa de la OMS reúne tres líneas de acción que Habitarse considera inseparables: crear entornos favorables, desarrollar habilidades personales y fortalecer la acción comunitaria. La OMS también recoge una relación global positiva entre espacios verdes y azules y salud mental, aunque advierte que no existe un único tipo de espacio que funcione igual para todas las personas y contextos.
Existen además antecedentes experimentales directamente relacionados con el mecanismo inicial. En un jardín, participantes orientados mediante indicaciones hacia rasgos naturales y restaurativos mostraron mayores mejoras inmediatas en bienestar, afecto positivo y restauración percibida que otros grupos. En una ruta urbana, una mayor atención visual a elementos verdes se relacionó con menor ansiedad y mayor restauración percibida, aunque no produjo mejoras cognitivas.
Lo que ya sabemos
Los entornos pueden facilitar o dificultar determinadas respuestas, comportamientos y oportunidades. La atención puede orientarse y algunas experiencias urbanas pueden favorecer restauración y reducción del estrés.
Lo que Habitarse aplica
Preguntas, señales, recorridos y prácticas perceptivas relacionadas con las cualidades concretas de un lugar, combinadas con participación y evaluación.
Lo que Habitarse debe comprobar
Qué intervenciones funcionan, para quiénes, en qué lugares y bajo qué condiciones; y si su repetición puede favorecer aprendizajes más autónomos y transferibles.
Estos antecedentes respaldan componentes del proyecto, no su modelo completo. La OMS respalda el marco general de promoción de la salud, pero no ha evaluado el método particular de Habitarse ni su selección específica de capacidades.
Capacidades para habitar mejor
Habitarse comienza con cuatro capacidades relacionadas entre sí. No son una selección arbitraria: se apoyan en campos de investigación consolidados, aunque su relación específica con el diseño urbano aún debe estudiarse.
Estas capacidades no dependen únicamente de cada persona ni se ejercen al margen del entorno. Prestamos atención, percibimos, nos autorregulamos, contemplamos y reflexionamos siempre en relación con nuestra situación y con unas condiciones espaciales, sociales y ambientales concretas.
El espacio no crea estas capacidades ni garantiza su desarrollo, pero puede facilitar o dificultar que las activemos y ejercitemos. Habitarse investiga cómo el diseño del espacio público y las experiencias vinculadas a cada lugar pueden ampliar esas oportunidades cotidianas, y qué puede aportar este conocimiento al diseño urbano.
Atención
Elegir, sostener y reorientar conscientemente aquello a lo que prestamos atención.
Conciencia perceptiva
Notar y distinguir cualidades del entorno —luz, sonido, textura, temperatura, profundidad, movimiento o ritmo— que habitualmente permanecen en segundo plano.
Autorregulación cotidiana
Reconocer nuestro estado y explorar cómo relacionarnos con él mediante recursos personales, sociales y ambientales. No se plantea como regulación clínica ni como tratamiento.
Reflexión y metacognición
Observar cómo atendemos, percibimos, sentimos y elegimos, y preguntarnos qué cambió cuando nos detuvimos.
La conciencia corporal atraviesa estas capacidades: la respiración, la postura, la tensión, la temperatura y el movimiento también forman parte de nuestra experiencia y de la manera en que interpretamos el espacio.
La contemplación es una práctica integradora: permanecer de manera receptiva y no inmediatamente instrumental ante un lugar o una experiencia. Puede reunir atención, percepción, conciencia corporal y reflexión sin reducirse a una única capacidad medible.
Estas capacidades no actúan por separado ni agotan todo lo que significa habitar mejor. Habitarse las estudia porque pueden contribuir a una relación más consciente con la propia experiencia y con el entorno, y porque su ejercicio puede aportar conocimientos útiles al diseño urbano.
El primer piloto: atención y lectura compartida del lugar
¿Puede una pregunta, una señal o un estímulo situado en un lugar cambiar aquello a lo que una persona presta atención y cómo experimenta ese lugar en ese momento?
El Piloto 0 se plantea como un laboratorio urbano vinculado a un territorio concreto. Habitantes, organizaciones locales y profesionales participarán en la identificación de cualidades, tensiones y oportunidades del recorrido, y en el diseño inicial de pequeñas intervenciones que inviten a observar, escuchar o percibir el lugar de otra manera.
Después de esta fase de co-diseño, se definirá una versión estable de la intervención para evaluar si realmente modifica aquello a lo que las personas prestan atención. También se estudiarán posibles cambios inmediatos en la percepción, la restauración percibida y la relación con el lugar.
El piloto producirá un recorrido experimental, una primera familia de microintervenciones y un método documentado para convertir la experiencia individual y colectiva en conocimiento útil para el diseño del espacio público.
El estudio podrá encontrar efectos favorables, nulos o desfavorables. No pretende demostrar el desarrollo de capacidades duraderas ni una mejora general de la salud. Su propósito es probar un mecanismo acotado, comprender bajo qué condiciones funciona y establecer una base rigurosa para los pilotos posteriores.
Fase actual: Habitarse está configurando el territorio y las colaboraciones necesarias para desarrollar el Piloto 0 durante 2027.
El horizonte: aprender a habitarse mejor
El horizonte de Habitarse es contribuir a ciudades que, además de ofrecer mejores condiciones de vida, amplíen las oportunidades cotidianas para prestar atención, percibir conscientemente, contemplar y reflexionar en relación con los lugares.
Habitarse investiga si nuestra relación con los lugares puede practicarse, aprenderse y hacerse progresivamente más consciente, y qué puede aportar este conocimiento al diseño urbano.
No diseñar ciudades únicamente para vivir mejor, sino también para aprender a habitarse mejor.
Preguntas frecuentes
¿Habitarse es mindfulness urbano?+
No. Habitarse dialoga con conocimientos procedentes de prácticas contemplativas y atencionales, pero su pregunta es diferente: qué ocurre cuando el propio entorno y su diseño forman parte activa de la experiencia. En lugar de retirar necesariamente los estímulos de la vida cotidiana, investiga cómo atender dentro de las condiciones reales en las que vivimos.
¿Qué está respaldado científicamente y qué investigará Habitarse?+
Existe evidencia de que los entornos influyen en la experiencia y el bienestar; de que determinados contactos con la naturaleza pueden favorecer restauración y reducción del estrés; y de que ciertas indicaciones pueden modificar aquello que las personas observan y algunos resultados inmediatos. Todavía no está demostrado que una intervención específica de Habitarse produzca por sí sola capacidades duraderas y transferibles. Por eso el Piloto 0 medirá primero atención y experiencia inmediata, y las fases posteriores podrán estudiar repetición y aprendizaje. Habitarse es experimental en la integración y aplicación urbana que propone, no en la totalidad de su base científica.
¿Habitarse es una intervención terapéutica?+
No. Es una iniciativa de investigación y diseño urbano, no un tratamiento clínico. Puede estudiar respuestas relacionadas con atención, percepción, restauración y experiencia cotidiana, pero no diagnostica ni trata trastornos de salud mental.
¿Habitarse es un proyecto académico o comercial?+
Es un proyecto independiente de investigación y diseño, abierto a colaboraciones con universidades, instituciones, administraciones, colectivos y organizaciones locales.
¿Cómo puedo colaborar?+
Puedes colaborar en la definición, implementación o evaluación de los pilotos, facilitar un emplazamiento, aportar conocimiento especializado, participar en la lectura colectiva de un lugar o apoyar el desarrollo del proyecto.
¿Habitarse tiene redes sociales propias?
Por ahora, Habitarse se comparte como un sello dentro de las cuentas de Instagram y LinkedIn de Liliana Salaverry.